Todo siempre me lleva a ti, es una manera inexplicable de saber que siempre serás el dueño de mis sueños y de las más tristes pesadillas.
No eres nadie, y en realidad nunca lo fuiste ni lo serás, eres en realidad una imagen falsa de todo lo que he idealizado desde que decidí sentarme a pensar y convertirme en una persona reflexiva y más que nada melancólica.
Eres alguien que no existe pero que extraño cada día, un fantasma del que vivo enamorada porque debes ser el que lo tenga todo, la pizca de sonrisas que necesito, el monto adecuado de historias y la originalidad que no necesariamente tiene que coincidir con mi forma de vivir.
Me he esforzado tanto en pensar quien soy que sólo he logrado idelizarte, crearte en mi mente y asegurarme de que jamás aparecerás aunque siempre estés a mi lado. Es nuestro destino y mi decisión... porque no me conocerás, no sabrás que estoy aquí y aunque deberíamos estar en uno solo, seré tu compañía en silencio y en ningún lugar.
No recuerdo de que forma te volviste todo, pero todos los días repaso la manera en la que debo dejarte ir y encontrar un camino lejos de ti, en el que no haya regreso, y por lo tanto, no me invite a crear un principio ni descubrir aquel doloroso final.








