Comienzo a acostumbrarme a dormir antes de las 9 pm si quiero tener fuerza al día siguiente. No está siendo nada fácil... sobre todo porque aún cuando duerma la mayor parte de las supuestas ocho horas reglamentarias, despertar con tanta oscuridad no me pone bien... animicamente hablando.
Sin embargo, basta con comenzar a trabajar para olvidarme de esa mala vibra mañanera, y sin darme cuenta, logro cumplir siete horas seguidas laborando sin recordar esos sentimientos madrugadores. Por lo general así sigo hasta las 12 horas...
Parece una locura, pero yo lo quiero ver más como una oportunidad para crecer, aprender, mejorar, estar y conocer gente valiosa, disfrutar y explotar la pasión que siento por la información diaria y el periodismo.
Reconozco que he pensado seriamente que quizá no vaya a aguantar este ritmo mucho tiempo, pero también confío en que con el paso del tiempo las fallas mejoren, porque claro... contras siempre hay.
¿Qué ha sido lo más dificil? El silencio abrumador... nunca había trabajado en un lugar taaaan silencioso. Es cierto que odio el parloteo absurdo, o que la gente opine de algo que no sabe, pero a veces siento que tanto silencio puede ser sinónimo de tensión, desconfianza entre nosotros mismos como equipo, distancia...
No me puedo quejar sabiendo que detesto que me hablen de cosas poco interesantes... pero es complicado... vaya, si yo hablo sola muchas veces para asegurarme de que entiendo mis propias ideas.
Pero todo va bien y estoy segura que seguirá mucho mejor...
Espacio al tiempo para darme la razón.






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